Un proyecto para mujeres sin hogar de Nou Barris
Clara Naya Ponce
Socia fundadora de la asociación “Lola, no estás sola”
“Lola, no estás sola” es una asociación formada por ocho mujeres que nace para gestionar
un proyecto de intervención social con mujeres sin hogar en Nou Barris. La razón por la
que un grupo de mujeres nos hemos reunido para hacer realidad este proyecto forma parte
del ADN del distrito donde vivimos, por el aire que hemos respirado participando en
entidades, por todas las veces que hemos sentido la solidaridad entre vecinas en las calles
y, también, por nuestra mirada feminista.
1. ¿De dónde viene “Lola, no estás sola”?
El objetivo de la asociación es plantear un proyecto de intervención social con mujeres
vulnerables, invisibilizadas y discriminadas, con una mirada que sea fiel a la forma de hacer del
feminismo y los movimientos sociales del distrito de Nou Barris. El proyecto “Lola, no estás sola”
es una gran oportunidad para ejercer la acción directa con mujeres, así como para visibilizar sus
realidades y generar una transformación social y feminista de las entidades, el distrito y las
vecinas y vecinos.
Desde el origen del distrito, la ayuda mutua y solidaridad entre vecinas y vecinos ha sido una de
las bases de la construcción social. La clase obrera de los años setenta mostró su fuerza
levantando sus barrios o sus casas (en las Roquetes, por ejemplo), luchó por asfaltar las calles y
conseguir semáforos. Pero no todo quedó allí. Siguieron construyendo el barrio y dirigiendo su
mirada más humana a los problemas sociales.
Un ejemplo claro fue el posicionamiento de las entidades frente a la ubicación de un centro de
atención y seguimiento (CAS) a las drogodependencias en el territorio, aun con la oposición de
algunas vecinas y vecinos. Mientras que en otros distritos se cortaban las calles reivindicando que
el CAS no se ubicara en sus barrios, en Nou Barris eran las personas el centro del debate. La
gente entendía que sus hijos e hijas podían necesitar los servicios del centro y, por lo tanto, tenían
derecho a tenerlo cerca. Así, se desestigmatizaba al colectivo que sufre drogodependencias y se
planteaba la realidad desde la integración. Se creó una comisión, no antidroga, sino para
ocuparse de la situación del barrio. La imagen de Comidroga en chapas o pegatinas se hacía
visible en las fiestas populares, y las familias que lidiaban con este problema, que tanto afectaba a
la juventud en los ochenta, se sentían apoyadas por sus vecinas y vecinos.
Hay más ejemplos, como la red 9 Barris Acull. Se creó a partir de los encierros que llevaron a
cabo inmigrantes en las iglesias de Barcelona en el 2001, en concreto, el de la iglesia de Santa
Engràcia de la Prosperitat. Su objetivo no era formar una entidad que se ocupara de la
inmigración, sino integrar esta realidad en las entidades del distrito. Durante años se han
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Barcelona
Societat
Revista de investigación y análisis social

Septiembre 2018
Palabras clave: mujeres sin hogar,
sinhogarismo, feminismo,
asociacionismo

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generado vínculos con las personas que llegan de otros lugares y se han incluido en este rico
distrito. Asimismo, se han proporcionado herramientas a entidades y vecinas y vecinos para que
estos sean más inclusivos con las distintas realidades. El Festival de Sopas es un gran exponente
de la convivencia en el distrito, y sus jornadas anuales, una oportunidad de profundizar en los
discursos inclusivos de las entidades, fortalecerlas y generar debate.
Ya en el 2013, con la campaña “Nou Barris cabrejada”, el distrito y las entidades se posicionaron
ante la pobreza, con el lema “No es pobreza, es injusticia”. Las entidades realizaron un estudio
sobre la situación de las desigualdades que se viven en el territorio para exigir mejoras en la
calidad de vida de las vecinas y vecinos, frente a una Administración con poca mirada social.
Luchar por superar las desigualdades sociales de nuestros barrios es ya una forma de hacer del
distrito, lo que se refleja en multitud de realidades: en entidades, en calles, en comunidades y en
familias; entre personas y entre colectivos; en escuelas, servicios sanitarios, casales, planes
comunitarios, equipamientos, esplais, clubes deportivos, entidades y colectivos. Desde “Lola, no
estás sola” queremos recoger todas estas experiencias y compartirlas con las mujeres que viven
en la calle, y, a la vez, promover que las entidades se nutran de estas mujeres. Porque si algo
aprendemos cada día es que cualquier persona tiene mucho que decir en la mejora de su realidad
y en la transformación de estas desigualdades, creando espacios de convivencia más justos.
Nou Barris también participó en los movimientos feministas y, en concreto, en las vocalías de
mujeres que surgieron en la ciudad después de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer, en
junio de 1976. La lucha de aquellas mujeres también forma parte de este proyecto.
Las reivindicaciones por la igualdad de las mujeres han hecho esta sociedad un poquito más justa
con nuestra realidad, pero en Nou Barris las vocalías de las asociaciones de vecinos aportaron
mucho más. Se han generado espacios de encuentro entre mujeres para hablar de sus
problemas, apoyándolas ante situaciones que vivían en el barrio y buscando soluciones para ellas:
desde toda una red que facilitaba a las mujeres ir a abortar a Aviñón para librarlas del Carnicero
de Sants hasta una manifestación para denunciar el acoso de un jefe a una empleada en un
supermercado del barrio. Las mujeres tenían claro que la lucha del barrio era responsabilidad de
todas y todos, pero desde las asociaciones no se las tenía en cuenta en la toma de decisiones. Un
ejemplo son los horarios de las reuniones, que impedían que muchas acudieran. Sin embargo,
eran las que se organizaban para mantener la lucha, para cortar calles o para tener el barrio
sitiado en la reivindicación de los semáforos.
Las vocalías aportaron un espacio donde estas mujeres pudieran empoderarse; se hablaba de
sexualidad y maternidad, se destacaba su educación, se ponían de relieve las escuelas de
adultos, la reivindicación de las guarderías municipales, el centro de planificación familiar… La
lucha que empezó con esas vocalías continúa hoy en día desde la identidad de los grupos
feministas y ha dejado un poso importante en las entidades y en las calles.
Y de ahí surgió el Grupo de Mujeres de Nou Barris, ya desvinculado y emancipado de las
asociaciones de vecinas y vecinos, que tuvo un papel esencial en la creación de los puntos de
información y asesoramiento de mujeres (PIAM) y en la visibilización y conceptualización de la
violencia machista. La celebración del 8 de marzo muestra las ganas que seguimos teniendo las
mujeres de Nou Barris de celebrar y reivindicar.
A partir de este momento, con las situaciones que nos está tocando vivir en un distrito repleto de
injusticias, desde “Lola no estás sola” nos planteamos trabajar con las mujeres que más difícil lo
tienen, las más invisibles y las que más sufren: las mujeres sin hogar; en concreto, las que viven
en la calle o en el Centro Residencial de Primera Acogida de Nou Barris de forma temporal.

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2. Las mujeres sin hogar, una dura realidad invisible
La realidad que viven las mujeres en situación de calle, sus necesidades específicas y la
inexistencia de un recurso que se adapte a estas hacen necesario este proyecto.
El 76 % de las mujeres en esta situación han sido víctimas de violencia machista, el 71,5 % son
madres y no pueden atender a sus hijas o hijos, el 22,3 % sufre alguna enfermedad grave o
crónica y el 57,2 % padece alguna discapacidad psíquica. Todos estos porcentajes son superiores
a los de la población masculina que se encuentra en las mismas circunstancias. Además, el
reparto de roles de género en la sociedad patriarcal en que vivimos, donde los hombres pasan a
ocupar el espacio público y las mujeres el privado, afecta a estas mujeres de manera directa. Por
un lado, retrasa el proceso por el que acaban en la calle, pero, una vez que llegan a esta
situación, lo hacen en peores condiciones que los hombres. Además, en los recursos a los que
optan, nunca representan más del 20% de la población, por lo que sufren las consecuencias de
ser un grupo minoritario.
En el diagnóstico del 2015 que realizó la Red de Atención a Personas sin Hogar de Barcelona
(XAPSLL, por sus siglas en catalán), se dedica un capítulo al sinhogarismo femenino, mostrando
la necesidad de trabajar con este colectivo de mujeres y ahondar en sus circunstancias (Sales,
2015).
Las mujeres que se encuentran en situación de calle llegan a los recursos residenciales en busca
de protección, pero lo que encuentran no cumple con esta expectativa: viven situaciones de
intimidación, son minoría frente a los hombres, ceden intimidad a estos… Esto provoca que se
incremente su victimización y sea mucho más complicado trabajar en su proceso de
empoderamiento individual y como mujer. Para solucionar este problema, debemos atender a sus
necesidades por medio de un espacio que se adecue a estas, un espacio seguro.
La falta de intimidad y cuidado de la higiene que se vive en los centros o en la estancia en la calle
repercute en la autoestima de las mujeres y su identidad, pilares básicos para su
empoderamiento, que mejorarían si se les ofreciera un recurso que no tuvieran que compartir con
los hombres.
La mujeres que además son madres, no pueden tener acceso a una normalización de las
relaciones, ya que su situación dificulta que tengan encuentros con ellos. El lugar donde residan
deberá disponer de espacios para que puedan verse con sus hijas o hijos y, así, establecer unas
relaciones familiares menos dolorosas para ellas.
Por otro lado, la realidad del mercado laboral y las mayores dificultades a las que se enfrentan las
mujeres no favorece mantener una estabilidad económica que les permita revertir la situación. Las
soluciones a las que muchas veces recurren consisten en trabajos precarios que les proporcionan
el alojamiento y la supervivencia, pero que no les ayudan en su proceso personal ni interpersonal.
3. ¿Qué respuesta dar?
Desde “Lola, no estás sola” nos planteamos dar una respuesta feminista y comunitaria, ya que son
estos dos ejes desde los que creemos que las mujeres podrán ser atendidas de forma más justa y
vivir procesos de empoderamiento que les permitan revertir su situación.
Cuando hablamos de respuesta o mirada feminista nos referimos a reconocer y dar visibilidad a la
problemática específica que viven estas mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Las mujeres
que duermen en la calle tienen una dificultad añadida respecto a los hombres: ellas han fracasado
en su “misión”, en el rol que la sociedad les ha marcado; ya no saben cuidar de nadie, ni siquiera
de sí mismas. Esta idea no solo se esconde en cada proceso personal, sino que está presente en
los abusos que viven y en las relaciones que establecen. Hay que sumarle, también, que son
menos que los hombres. Así pues, la realidad a la que se enfrentan está llena de violencias
diversas, de discriminaciones, de relaciones forzadas. Su experiencia no es más que una

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reproducción aumentada del machismo que sufrimos las mujeres; además, ellas llegan a esta
situación tan dañadas en lo personal y son tan invisibles para la sociedad que se ven inmersas en
una espiral en la que asumen que su realidad está justificada.
La idea es trabajar para que estas mujeres y la sociedad identifiquen que todas estas
circunstancias que les toca vivir son fruto del patriarcado, que están en desventaja, y también para
ofrecerles la protección y la atención adecuadas. Trabajar para dar autonomía a estas mujeres
desde el empoderamiento colectivo, para entender dónde nos ubica el patriarcado. Poder mirar su
situación, su historia, su vivencia, librándolas de parte de la responsabilidad y culpa que se les
impone por ser mujeres. En resumen, poder situar la realidad que viven en el contexto de
desigualdad entre hombres y mujeres.
Una vez asimilada esta visión del sinhogarismo femenino, y entendiéndola como la base de
nuestra respuesta, trabajaremos a partir de otras premisas que hacen referencia al sinhogarismo
de una forma más general.
Entendemos el sinhogarismo como la falta de vivienda, hecho que vulnera los derechos humanos,
y, por eso, nuestra solución principal es ofrecer a las mujeres sin hogar un espacio seguro que
revierta su situación y que, además, no esté sujeto a tiempos, sino que sea lo más parecido a un
hogar. Para ello, “Lola, no estás sola” plantea un proyecto concreto que explicaremos más
adelante.
Además de una mirada feminista y de entender que debemos facilitar viviendas a las personas sin
hogar, desde “Lola, no estás sola” consideramos que sin una respuesta comunitaria el proyecto
quedaría incompleto. Cuando las personas —y las mujeres en concreto— llegan a estas
circunstancias, las redes sociales con las que cuentan son muy limitadas o inexistentes, y,
además, las que establecen posteriormente no hacen más que perpetuar su situación. Establecer
relaciones nuevas en condiciones de igualdad, sin estigmatizaciones, facilitaría su proceso. La
realidad de Nou Barris, un distrito luchador, reivindicativo, que no ha aceptado resignarse a su
realidad de pobreza, sino que llena sus calles de cultura, economías solidarias y distintas formas
de ayuda mutua, ofrece múltiples posibilidades a las mujeres. Y estas, también, son una
oportunidad para todos estos movimientos de incorporar nuevas realidades por las que luchar y
por las que continuar transformando. La gran variedad de entidades y su predisposición harán que
las mujeres que lo deseen formen parte de este tejido, que conozcan otras formas de hacer, que
adopten distintas perspectivas mientras comparten la suya. Un enriquecimiento que seguro que se
incorporará a su empoderamiento, el cual revertirá en la sociedad del distrito, mostrándole una
realidad invisible. Sin este camino de ida y vuelta no será posible un cambio por el que se
reconozca el sinhogarismo como una vulneración de derechos y se admitan las dificultades que
afrontan las mujeres en esta sociedad. Y que, además de reconocerse, se transforme para
conseguir una sociedad más justa.
4. ¿Cómo hacerlo?
Desde la asociación queremos dar respuesta a esta situación a través de proyectos diversos. El
primer proyecto consiste en buscar financiación para dos pisos en Nou Barris.
Nuestra propuesta es ofrecer a estas mujeres una habitación en un piso compartido con dos
mujeres más en la misma situación, donde encontrarán la protección que buscan y podrán ser
atendidas conforme a su complejidad individual, a la vez que se trabajará su empoderamiento
colectivo. La estancia se limitará al proceso individual de cada una, con un plan de trabajo
individualizado decidido por la propia mujer, haciéndola así protagonista de su propia autonomía.
Las mujeres participarán en la organización y gestión de estos pisos, de forma que sean lo más
parecido a un hogar. Además, podrán preparar encuentros y compartir espacios con sus hijos o
hijas. Se les proporcionará, asimismo, los recursos adecuados para cubrir sus necesidades
psicológicas, físicas y sociales, de modo que puedan conseguir su autonomía personal. Estos
pisos, en definitiva, facilitarán a las mujeres la convivencia, la intimidad y la recuperación

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emocional y personal que necesitan, al tiempo que establecen vínculos con entidades o colectivos
del medio comunitario que permitan la creación de nuevas redes sociales y otras realidades.
El proyecto “Lola, no estás sola” pretende ser un hogar para que las mujeres que están en
situación de calle puedan recuperarse emocionalmente y tomen conciencia de quiénes son y
cómo son capaces de ser las protagonistas de su cambio. Siempre contarán con el apoyo y
acompañamiento de profesionales y vecinas del distrito, que les ofrecerán herramientas para
empoderarse, ayudándolas a emprender el camino de éxito personal que deseen.
Nuestra metodología se fundamenta en un proceso de empoderamiento en tres niveles (individual,
interpersonal y colectivo), durante el cual la propia mujer pueda identificar su realidad, con sus
puntos fuertes y sus carencias, ser consciente de sus necesidades y tomar las decisiones
necesarias para darles respuesta.
Estos tres niveles son la base de los ámbitos de intervención que se desarrollan con los siguientes
programas:
 Plan de trabajo individual: la mujer deberá hacer una radiografía de su realidad, identificar sus
necesidades y proponer una serie de acciones que la lleven a mejorar y superar su situación. El
tiempo que necesite dependerá de cada mujer. Será una fase dinámica, abierta a modificaciones,
y una forma de tomar conciencia progresivamente de su empoderamiento individual y su proceso
vital.
 “Soy madre”: se trata de la adaptación del proyecto a las mujeres que sean madres,
ofreciéndoles encuentros con sus hijas o hijos en los pisos y trabajando de forma individual su
relación, con el objetivo de desarrollarla de forma positiva y de que vivan su maternidad con
naturalidad, no como una carga. También se ofrece la posibilidad de vincularlas a algún grupo de
crianza o espacio familiar del barrio donde puedan acudir con sus hijas o hijos y hacer que
participen en actividades infantiles del distrito.
 “Participando en mi barrio”: es un programa para que puedan establecer nuevas relaciones
sociales y fomentar la creación de nuevas redes sociales. Se pondrá en contacto a las mujeres
con entidades del distrito en las que ellas puedan y quieran participar para desarrollar dichas
redes. Así, la asociación se da a conocer en las entidades del barrio que trabajan a nivel
comunitario, establece vínculos de ayuda mutua y sensibiliza acerca de la realidad de estas
mujeres para desestigmatizar el sinhogarismo.
 Asamblea de Mujeres: tiene como objetivo la organización del funcionamiento de los pisos por
parte de las propias mujeres. La asamblea estará moderada por una mujer de forma rotativa, y
también participarán una persona de la entidad y una mediadora. Asimismo, se encargará de
organizar la logística del piso, pero a su vez será un espacio donde abordar temas de convivencia
o de relaciones que surjan entre las mujeres.
 Grupo de Mujeres: el objetivo del grupo será dar visibilidad a las mujeres, ya sea dando a
conocer a mujeres importantes en la historia, abordando temas feministas o simplemente
ofreciendo un punto de encuentro donde las mujeres puedan compartir su realidad. La finalidad la
decidirán las propias participantes y puede cambiar si lo consideran oportuno. Podrá formar parte
del grupo cualquier mujer, esté en situación de sinhogarismo o no.
“Lola, no estás sola” es un proyecto que pone a la mujer en el centro, que la acompaña en su
empoderamiento y que le ofrece el tiempo y el espacio necesarios para que lo realice. En la
asociación pensamos que, si no se respetan estos aspectos, es muy complicado conseguir
trayectorias de éxito, un éxito que no depende solo de revertir la situación, sino de alcanzar el
empoderamiento de las mujeres.

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5. Un año y… de “Lola, no estás sola”
Desde que en julio del 2016 empezamos a darle forma al proyecto, ha sido una etapa repleta de
reflexiones, debates y cuestionamientos para poder llevarlo a la práctica y hacerlo de la mejor
manera posible. No hemos perdido de vista que la mujer y la vulneración de su derecho a la
vivienda debían estar en el centro. De ahí que profundizáramos en el housing first e
introdujéramos sus principios en el proyecto.
Le hemos dado visibilidad en las entidades del barrio y la acogida ha sido muy fructífera, no solo
en cuanto a sensibilización y desestigmatización, sino también respecto a la implicación de
entidades y personas en el proyecto. Hasta ahora, son estas las que nos están ofreciendo
aportaciones para poder financiarlo.
Hemos podido contactar con alguna mujer que está viviendo situaciones de sinhogarismo, aun sin
contar con los recursos de los pisos, ofreciéndoles información, apoyo y acompañamiento. Las
experiencias que hasta ahora hemos tenido nos han reafirmado en que el empoderamiento de la
propia mujer debe fundamentarse en el respeto de sus tiempos y en darle el protagonismo. Todo
ello nos está ayudando a generar nuevos proyectos para poder facilitar otros recursos a estas
mujeres.
Hemos tenido la oportunidad de explicar el proyecto en jornadas de mujeres de Barcelona, en
espacios comunitarios del distrito y también ante las administraciones, en una primera fase de
difusión del proyecto y búsqueda de recursos.
Cabe decir que hemos obtenido algunos logros: empezamos a participar en un estudio de la
Universidad de Barcelona sobre la realidad de las mujeres sin hogar y su acompañamiento, y nos
hemos incorporado a la Red de Atención a las Personas sin Hogar de Barcelona.
Este camino, que no ha hecho nada más que empezar, nos está llevando poco a poco a
materializar el proyecto. Nuestro próximo objetivo es ofrecer un piso para dar respuesta
habitacional a tres mujeres que puedan elegir su camino a partir de entonces, empezar de cero y
empoderarse. Esta intervención, que nace de nuestro sentimiento solidario de barrio luchador y de
nuestro corazón feminista, requiere de inversiones que están por llegar. Pero también de la
dedicación que ponemos y de la buena acogida que está teniendo entre las mujeres y el distrito.